Y voló el ave sobre las hileras de cubos,
Que cubiertos de cal duermen sobre las faldas de la montaña.
Se postró sobre la voz y la fuerza del hombre,
Pronto llegaron más en parvada.
Es una nube negra y de brillo nácar.
De picos y alas vestidos de gala.
Alrededor de la madre urraca, todos urracaban.
Sus miradas atentas.
Sus cabezas redondeadas.
Y sus picos hambrientos de voz,
Pues solo la voz les faltaba.
Gritos y silencios son su oración al dios de la anhelada habla.
Maldecían con los ojos mientras bendecían con las alas.
La presencia del dios anhelado les espanta.
Súbita y gradualmente se dispersan,
Como el hombre mismo que huye ante la luz del silencio,
Que ensordece ante el sonido del que no habla.
El hombre/dios se ha ido.
Se quedó sola la montaña, con sus secretos y sus palabras.
Testigo de dioses ocultos en las obscuras miradas
Testigo de demonios incrustados en las negras alas de los hombres
Y en la voz de las urracas.
not all broken things must be mended
Hace 12 años


tantas cosas pasaron cuando veias por la terraza?
ResponderEliminarjejej bur bur :D