miércoles, 16 de septiembre de 2009

Flama y abismo.

El silencio y la soledad son mellizos,
entrelazados por mechones de cabellos.
Seductores y ásperos rizos.

Buscar en ellos los estratos mas profundos
es adentrarse en un viaje que se niega a si mismo,
largo viaje que encapsula en sí al abismo.


En última instancia escucho mi voz,
el latir de mi corazón,
que es un tambor sórdido y agotado,
un falso aplauso y un tenor desafinado.

...Y de golpe la soledad aparece,
y la empatía hacia el sol se desvanece.


La soledad nunca esta sola,
su sola presencia delata que ha sido invocada;
es por alguien contemplada.

El silencio nunca se extingue,
no se apaga su discreta flama;
pues tu aliento y la voz de tus súplicas
son el aire que la inflama.

1 comentario:

  1. Wow muy bien
    los mismos sentimientos de siempre
    pero contados de una manera fresca y original.

    saludos

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